La angustia es un estado mental que muchas personas experimentan a lo largo de su vida. Es algo bastante habitual en la sociedad en la que vivimos y con lo que muchas personas conviven, pero en algunas ocasiones puede transformarse en algo más grave.

En esta web vamos a abordar todo lo referente a la angustia y trastornos similares para que estés totalmente informado sobre el tema. ¡Empecemos por el principio!

Qué es la angustia

La angustia es un estado psicológico donde el sujeto siente un nerviosismo extremo, inquietud e intranquilidad, provocados por una supuesta amenaza externa, un peligro.

angustia

Vivimos en una sociedad con un ritmo de vida estresante, con complicaciones personales y profesionales a las que hay que hacer frente a diario, lo cual deriva en que muchas personas se enfrenten a la posibilidad de sufrir algún cuadro de angustia.

La angustia es el sentimiento experimentado por una persona, sin ningún motivo aparente, cuando se preocupa excesivamente porque en un futuro exista la posibilidad de que algo terrible y temido ocurra sin que tengamos ningún control sobre ello.

Es también un sentimiento de amenaza, de origen desconocido, y capaz de aparecer cuando menos te lo esperas, provocando en el sujeto un sentimiento de incompetencia o ridiculez.

Supone un círculo vicioso. Una vez se experimenta la sensación de angustia, surge la actitud de angustia ante la posibilidad de sentir angustia. Sí, puede parecer un trabalenguas, pero con un ejemplo lo entenderéis mejor: Por la cabeza de una persona que ha sufrido angustia en algún momento pasa lo siguiente: “Sería espantoso si volviera a sentirme con angustia”.

Por tanto, pensar eso provoca angustia. Y como la persona comienza a notar los síntomas, hace que ésta se incremente, llevando a la persona a pensar que está perdiendo el control, que puede tener un desmayo o incluso que puede sufrir un ataque al corazón.

La angustia puede aparecer como reacción a un peligro o ante algo desconocido, aunque también surge sin tener una causa determinada. En este caso su significado se asocia al miedo o a la ansiedad.

Es un proceso que sucede con gran rapidez y de lo único que es consciente la persona que lo sufre es de un pánico progresivo.

Síntomas como la tristeza, el miedo, dolor de cabeza, dificultad para dormir, entre otros, hacen patente que alguien está sufriendo de angustia.

Se la suele nombrar también como ataque de pánico, un término más acertado ya que “angustia” suele hacer referencia también a las náuseas o ganas de vomitar que no tienen nada que ver en este caso.

Causas principales

Las causas pueden ser muy variadas y diversas dependiendo de la persona en cuestión, en muchas ocasiones es difícil identificar las causas concretas que llevan a este estado.

En general, podemos decir que aparece en situaciones donde la persona se enfrenta a una situación difícil de su vida, donde haya un elemento amenazante, ya sea físico o psicológico. El organismo reacciona automáticamente activando diferentes mecanismos de defensa: ansiedad, estrés y angustia entre otros.

Otra de las posibles causas es el factor genético; recientes estudios han demostrado que ciertas familias tienen más posibilidades de padecer este mal que otras. Esta predisposición genética también está presente en enfermedades como la depresión o la ansiedad.

Siguiendo por el mismo camino de factores puramente internos y no externos, nos encontramos con un elemento químico: el aumento de adrenalina activa los neurotransmisores del cerebro para estar en un estado de alerta, defensivo, a la vez que la reducción del ácido gamma-aminobutírico produce un efecto tranquilizante.

La variación por lo tanto de estos químicos puede provocar ansiedad, estrés o angustia.

Por último y de forma evidente, tenemos las causas sociológicas, donde intervienen factores externos como los lazos afectivos, las relaciones sociales y los hábitos cotidianos que pueden afectar al individuo de una forma negativa.

Síntomas de la angustia

Una persona que sufre un ataque de angustia presenta una fuerte ansiedad, acompañada por dolores en el pecho, fuertes palpitaciones, dificultad para respirar y nerviosismo. En general los síntomas son muy similares a los que padece una persona con ansiedad generalizada.

Otros síntomas menos comunes suelen ser la aparición de tristeza y/o desgana, cambios de humor muy bruscos, actos impulsivos, dificultad para concentrarse y trastornos de la alimentación o sexuales.

causas de la angustia

En casos más graves la persona puede perder temporalmente la racionalidad, sintiendo que se está volviendo loco y que no tiene el control de sí mismo.

Si te interesa saber más te recomendamos leer nuestro apartado de síntomas de la angustia donde explicamos con más detalle todos ellos.

Cuánto dura un ataque de angustia

La duración es bastante variable, durando desde apenas unos minutos de forma muy intensa hasta varias horas de forma más leve.

A pesar de que es difícil prevenirlos, hay que hacer todo lo posible por buscar las causas y frenar los síntomas.

Cómo superar la angustia

Cuando se sufre un ataque de angustia es vital saber identificar cuáles son los síntomas y cómo superarlos. La angustia suele venir acompañada de ansiedad, tristeza, miedo y depresión.

La angustia y la ansiedad vienen provocadas por nuestras preocupaciones y pensamientos. Esos pensamientos pueden ser verdaderos o falsos, correctos o incorrectos, en función de nuestra manera de pensar.

Cuando resultan ser incorrectos o falsos, provocan sentimientos negativos en nosotros que nos hace sufrir de forma inútil. Por tanto, es crucial identificar y cambiar ese tipo de pensamientos

No es una tarea fácil y requiere de esfuerzo, pero mejor esforzarse un tiempo que estar toda la vida sufriendo.

Si no aprendemos a manejarla, disminuirla y eliminarla, puede desembocar en daños serios tanto físicos como emocionales, pudiendo destrozar nuestra vida. Hay ciertas sugerencias básicas que deberías tener en cuenta para evitar este tipo de ataques en un futuro:

  • Aumenta la actividad física (practica el deporte que te guste o simplemente camina).
  • Evitar las tensiones de cualquier índole. Aprende a establecer prioridades y a delegar todo eso que tú no sepas o debas hacer.
  • Aprender a disfrutar de los buenos momentos y dejarlos un huequecito en tu día a día. Esto te dará una energía extra y hará que te encuentres con más fuerzas para afrontar las dificultades.
  • Aprender a controlar nuestra respiración también es de mucha ayuda. Esto viene relacionado porque cuando alguien sufre de angustia es muy normal que tienda a respirar de forma excesiva, lo cual produce un exceso de oxígeno, con lo que de forma paradójica sienten que necesitan más aire cuando la realidad es la contraria. Han de ser inspiraciones suaves, lentas y regulares.
  • Tener ansiedad o angustia no supone el fin del mundo para nadie. Es muy molesta, incómoda, pero no es algo terrible salvo que así se defina en nuestro interior, en cuyo caso se volvería al círculo vicioso mencionado al principio del artículo. Por tanto, cuando alguien se sienta con angustia, debe pensar que sí, que es molesta y mala, pero que no es algo peligroso para su vida ni supone el fin del mundo.

Tratamiento

Los tratamientos más habituales para la angustia se pueden separar en dos grandes grupos: el grupo psicoterapéutico y el grupo farmacológico.

Ambos tienen sus ventajas y desventajas, ninguno es mejor que otro y lo normal es que sea un especialista el que evalúe tu caso y decida qué tratamiento seguir (en algunas ocasiones se pueden combinar).

Tratamiento psicoterapéutico:

Es el procedimiento más natural ya que se basa en seguir diferentes terapias para encontrar la causa del problema y poder así enfrentarse a ella. Aunque hay mucha controversia al respecto, suele ser un proceso más lento.

Una de las prácticas más habituales dentro de este tratamiento es el aprendizaje de técnicas de relajación que ayudan al paciente a controlar los nervios y prevenir los ataques intensos.

Tratamiento farmacológico:

Se basa en el uso de fármacos y medicinas, en este caso de tranquilizantes (benzodiazepinas). A pesar de que suele ser un proceso más rápido, los síntomas secundarios son más graves que las psicoterapias.

angustia tratamiento

Recomendaciones

Existen multitud de recomendaciones y “remedios caseros” para tratar la angustia, algunos tremendamente disparatados e ineficaces.

Lo mejor es informarse directamente acudiendo a un profesional.

Algunas recomendaciones generales que te ayudarán a mejorar incluyen detectar los pensamientos negativos que tenemos justo antes de tener un ataque de angustia e intentar cambiarlos por positivos (restando por ejemplo la gravedad del asunto).

Hacer ejercicio y distraerse realizando cualquier actividad creativa es también aconsejable.

Por último, respirar profundamente e intentar relajarse a diario es una buena opción, pudiendo acompañar esos momentos con un té relajante o infusión.

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Resumen
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Angustia- Causas, Síntomas y Tratamiento
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