La Angustia y la Ansiedad -¿Qué Son Y Cómo Controlarlas?-

Angustia y ansiedad provienen de la raíz germánica “angh” que significa estrechez y constricción y también malestar o apuro. El término alemán “angst” utilizado por Freud en 1926, fue traducido al inglés como “anxiety”. Y en el ámbito latino se dividió en dos conceptos:

  • Ansiedad (predominio de componente cognitivo).
  • Angustia (predominio de componente físico).

Sin embargo, no suele asumirse tal distinción, sino que ambos términos habitualmente se emplean como sinónimos.

Veamos pues, cuáles son sus diferencias, sus síntomas y cómo tratarlas.

Diferencia entre angustia y ansiedad 


Angustia y ansiedad son términos que se usan de forma semejante en la mayoría de las ocasiones. La angustia, sin embargo, hace alusión síntomas más físicos como dolor en el pecho o en la boca del estómago.

La diferencia entre angustia y ansiedad es muy delicada y por este motivo los dos conceptos son continuamente empleados como sinónimos. La ansiedad es una señal de alarma (como lo es el miedo); advierte del riesgo inminente y provoca una reacción en la persona ante la amenaza.  En otras palabras, la diferencia básica está en que la angustia, por una parte nos paraliza, al tiempo que la idea de la ansiedad es impulsarnos a la acción (respuesta de huir o bien pelear).

Es perfectamente posible sufrir de angustia y ansiedad simultáneamente, ya que ambas están fuertemente ligadas con un enorme miedo a un futuro desconocido.

Hay diferentes trastornos de ansiedad, que enumeramos a continuación y que trataremos en próximos artículos:

  • El trastorno de ansiedad generalizada
  • El trastorno de pánico o trastorno de angustia
  • La fobia social
  • La agorafobia
  • Otros, como temor a los animales, a que te pinchen, a distintos fenómenos climatológicos, etc. (estas son las fobias simples)

angustia y ansiedad

La ansiedad y sus conceptos


El concepto de ansiedad es uno de los más empleados en psicología. Sin embargo, es un concepto que se encuentra viciado de otros próximos, parecidos o que se solapan parcial o totalmente, lo cual conduce a una confusión conceptual y terminológica que todavía no ha terminado.

Términos como miedo, temor, fobia, angustia, estrés, activación, preocupación, amenaza, tensión…, son términos que suelen confundirse y usarse como sinónimos o significados cercanos o parciales de ansiedad. De la misma forma, la ansiedad también ha sido entendida como reacción emocional, respuesta o patrón de respuestas, rasgo de personalidad, estado emocional, o como forma patológica en forma de síntoma, síndrome o trastorno.

En cambio la distinción entre ansiedad y miedo suele defenderse por gran cantidad de autores. Se usa el término miedo en referencia al estado emocional generado por un estímulo externo concreto, presente e inminente, encontrándose por tanto ligado al estímulo que lo genera, propiciando una respuesta inmediata acorde al estímulo amenazante y las posibles respuestas del organismo.

El concepto de ansiedad alude a un estado emocional más difuso que el del miedo, que surge sin una fuente externa de amenaza en el momento actual, sino que se espera en el futuro (amenaza de peligro futuro) y por tanto no bien definida o incluso impredecible (anticipación, valor adaptativo a la supervivencia). Para poner un ejemplo que pueda entenderse mejor, la gacela tiene más probabilidades de sobrevivir si sale corriendo al ver moverse la hierba pensando que es un león que si sigue pastando pensando que es el viento.

Este planteamiento genera problemas porque el estímulo puede existir aunque no se identifique o en ocasiones el estímulo generador de la respuesta emocional es interno, por tanto, más difícil de determinar por el sujeto que si el estímulo es interno.

ansiedad y miedoDavid Barlow defiende esta diferenciación planteándose lo siguiente:

  • Miedo: consiste en una alarma primitiva caracterizada por una elevada activación y alto afecto negativo que surge como respuesta a un peligro presente. Presenta componentes más primitivos, biológicos y automáticos (reacciones de alarma-defensa) orientada al presente.
  • Ansiedad o “aprensión ansiosa”: es una combinación difusa de emociones (estructura cognitivo-afectiva) originada ante un peligro futuro, respuesta principalmente de tipo cognitivo y orientada hacia el futuro.
Sin embargo, a pesar de estas diferencias, su uso muchas veces resulta equivalente, asumiendo que miedo y ansiedad poseen un significado semejante.

Otro concepto a tener en cuenta es el de fobia, que alude a un cierto tipo de miedo y que cumple ciertas características, manteniéndose básicamente en líneas generales las descritas por Isaac Marks, para quien las fobias son miedos que:

  • Son desproporcionados en relación con la posible amenaza.
  • Conducen necesariamente a la evitación de la situación temida, aunque a veces no se produce la evitación pero si la persona se mantiene ante esa situación, experimenta elevada ansiedad.
  • Son irracionales. La persona es consciente de la falta de explicación lógica (excepto en el caso de los niños).
  • Producen cierto grado de malestar o sufrimiento.

miedos y fobias

De estas 4 características debemos destacar la segunda, ya que se considera la evitación como un componente sin el cual no puede hablarse propiamente de fobia (aunque dicha evitación sea simplemente un fuerte deseo de evitar la situación fóbica o que se tolere la situación con un elevado nivel de ansiedad y malestar).

En cuanto al concepto de ansiedad es importante su capacidad anticipatoria, que consiste en un aviso de un posible peligro en un futuro, por lo que tiene un importante papel funcional al permitir al individuo prepararse para afrontar dicho problema. Dicho aviso puede ser disfuncional si no existe tal peligro, y por lo tanto es una amenaza fantasma (no real).

De esta forma podemos hablar de ansiedad normal y frecuencia  e intensidad proporcionales al estímulo (ante peligros reales)) o ansiedad patológica (ante peligros irreales) e intensidad y frecuencia desproporcionadas. Sin embargo, la diferenciación no es tan clara y los autores no terminan de ponerse de acuerdo en este punto. El problema aquí es determinar si es normal o patológica, tarea del psicólogo que se basa además de en los puntos de arriba, en la interferencia que cause en la vida del paciente. La fobia a los hipopótamos no interfieren en tu vida a no ser que trabajes en un safari.

La ansiedad no es un fenómeno unitario, sino que puede dividirse en 3 componentes o sistemas de respuestas. Este modelo fue desarrollado inicialmente por Lang:

1.Sistema subjetivo-cognitivo (verbal-cognitivo): incluye aspectos relacionados con la experiencia interna de ansiedad como el miedo, el pánico, la alarma, la inquietud, la preocupación, la aprensión ansiosa, las ideas obsesivas, las intrusiones, etc.

2.Sistema fisiológico-somático: incluye aspectos de activación del sistema nervioso autónomo tanto en cambios externos (sudoración, dilatación pupilar, temblor, incremento de la tensión muscular, palidez facial, etc) como internos (taquicardia, aumento de la presión arterial, disminución de la salivación o aumento del ritmo respiratorio). Algunas de estas respuestas pueden ser controladas por el sujeto, mientras que otras son involuntarias y difícilmente controlables.

3.Sistema de respuesta motor-conductual: engloba todas las respuestas observables en la conducta como es la expresión de la cara, los movimientos o las posturas corporales. Aluden generalmente a las respuestas de evitación o escape.

taquicardia y sudoracion con la angustia

Estos tres sistemas de respuesta pueden presentar niveles diferentes y a este fenómeno se le denomina fraccionamiento de respuesta o disociación de respuesta.

Todos los trastornos de ansiedad tienen en común que son irracionales, (aunque esto no está del todo claro, ya que en estos trastornos la persona siente de verdad que le va a pasar algo terrible) excesivamente intensos, persistentes y perturbadores para la persona.

Datos procedentes del National Comorbidity Survey (es un centro de estudio de la salud mental) sugieren que los trastornos de ansiedad son los trastornos psicológicos más prevalentes tanto en la población general como en la población clínica, y dentro de los mismos serían, por orden, las fobias seguidas por el trastorno de ansiedad generalizada.

La ansiedad y otros trastornos: la depresión

Un hecho extraordinariamente común es la concurrencia de ansiedad y depresión. Es más, pocas veces se dan como entidades puras. De hecho, algunos autores, han llevado a plantearse que estos dos estados son más parecidos que diferentes. De esta forma, cualquiera que alcance un nivel elevado de depresión también se encuentra en un estado de ansiedad, pero no todo el que se encuentra ansioso está deprimido.

Lee Anna Clark y David Watson plantean un modelo de relación entre ansiedad y depresión, que está formado por tres elementos:

  1. Afectivo negativo (o distress afectivo general). Esta dimensión incluye estados afectivos como el malestar, la tristeza, la ansiedad, la hostilidad, la ira, el miedo, la culpabilidad y las preocupaciones. El afecto negativo es común a la depresión y la ansiedad.
  2. Afecto positivo. Incluye estados afectivos tales como la excitación, la felicidad, la energía, el disfrute, el interés, el orgullo y la confianza. Considerando el bajo afecto positivo como anhedonia (apatía, pérdida de entusiasmo, pérdida de interés). Es característico de la depresión.
  3. Hiperactivación fisiológica. Incluye síntomas como palpitaciones, temblores, vértigos y respiración entrecortada. Es específica de la ansiedad.depresion

Las personas con depresión al igual que las que tienen ansiedad presentan un alto nivel de afecto negativo. En este aspecto las personas con depresión no se diferencian de las personas ansiosas. Pero sí lo hacen a través del afecto positivo, ya que las personas deprimidas tienden a caracterizarse por un bajo nivel del mismo, cosa que no ocurre con los individuos ansiosos (que tienen en cambio una activación fisiológica mucho mayor). El rasgo de personalidad común para ambos es el neuroticisimo (básicamente es la inestabilidad emocional).

Síntomas de angustia y ansiedad 

La angustia y la ansiedad son trastornos que nos impiden llevar una vida normal en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana. Pueden manifestarse como respuesta a intensos periodos de estrés o a situaciones de peligro que en realidad sólo existen en nuestra mente.

En primer lugar hay que decir que nunca debemos auto diagnosticarnos. Debemos recurrir a un profesional experto que lo haga de forma rigurosa.

Una crisis de ansiedad grave o de pánico es imprevisible y los síntomas varían de una persona a otra, si bien es cierto que suelen predominar los siguientes síntomas: palpitaciones, asfixia, mareos, dificultad en la respiración, dolor en el pecho, miedo de volverte loco o de morir, temblores, etc.

Las crisis de angustia pueden aparecer esporádicamente o secundarias a otros trastornos (como estrés postraumático, agorafobia, o fobia social entre otros) sin ser el trastorno de pánico como tal. El trastorno como tal es menos común que las crisis o el trastorno secundario a otro primario y suele derivarse del consumo de alucinógenos o cannabis.

Estos ataques suelen durar generalmente unos pocos minutos (entre 5 y 30), aunque en ciertas ocasiones puede alargarse durante una hora o incluso más.

La ansiedad puede manifestarse en episodios aislados (trastorno de angustia o trastorno de pánico) o bien como un rasgo más de nuestra personalidad que nos acompañe durante nuestra vida (trastorno de ansiedad generalizada).

psicologo contra la angustia

¿Qué señales nos alertan de un trastorno de ansiedad? 

Una crisis de angustia suele tener al menos cuatro de los siguientes síntomas (tanto físicos como emocionales):

  • Sudores
  • Sofocos
  • Náuseas
  • Dolor en el tórax
  • Miedo a volverse loco o a morir
  • Mareos
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Temblores
  • Hormigueo, sobre todo en las manos
  • Escalofríos
  • Sensación de irrealidad

El cuadro clínico de un paciente con trastorno de angustia se corresponde con una persona joven, preferentemente mujer y generalmente sana hasta que se produce la crisis.  En los países desarrollados padecen este trastorno en torno a un 4% de la población.

Además, las personas con un trastorno de angustia están más “predispuestas” a sufrir depresión. Hasta un 50% de quienes sufren dicho trastorno sufren depresión en algún momento de su vida.

Como quitar la angustia y ansiedad 

Debemos aprender a manejar la angustia si no queremos que sea ella la que nos controle a nosotros.

La realidad es que nuestra mente está llena de pensamientos positivos y negativos, correctos e incorrectos, verdaderos o falsos. Cuando nuestras emociones negativas y falsas son las predominantes nos invade la angustia y la ansiedad.

A modo general, lo primero que debemos hacer es reconocer que tenemos angustia o ansiedad y detectar aquellos pensamientos que la están provocando. Seguidamente debemos cuestionarnos su veracidad, es decir, si realmente es objetivo aquello que estamos pensando. Y por último parar esos pensamientos.

Sí, lo sé, parece sencillo y no lo es. Por ello también puedes comenzar con esta serie de técnicas que seguro que te ayudan:

  • La Meditación. Pero no sólo desde un punto de vista espiritual, sino practicar cualquier actividad que te haga abstraerte de la situación que te angustia. Por ejemplo, puedes salir a correr, practicar manualidades, cualquier cosa que te haga olvidarte de aquello que te provoque angustia y ansiedad.
  • La Respiración. Ha de ser una respiración lenta, profunda y relajada. Practícala durante unos minutos varias veces al día.
  • Cambia el café por té. La cafeína aumenta el estrés y provoca que tu angustia se incremente. Por el contrario el té tiene muchísimos nutrientes y eso se traduce en beneficios para nuestra salud.
  • Date un buen masaje. Está comprobado que los masajes alivian las tensiones no sólo físicas, sino también mentales, con lo cual está muy indicado para quienes padecen estrés, depresión o angustia. Si no quieres ir a un masajista puedes realizarte los masajes tú mismo (en Youtube tienes infinidad de vídeos que te explican cómo hacerlo de forma sencilla).
  • Todas las técnicas anteriores están pensadas para que puedas realizarlas por ti mismo, pero en ocasiones no es suficiente y necesitamos ayuda profesional. En ese caso la psicoterapia es lo que mejor funciona. Si el profesional lo considera oportuno también puede completarse con medicamentos.

En el siguiente vídeo puedes ver un ejercicio muy práctico para eliminar la angustia y la ansiedad:

¿Cómo tratar la angustia y la ansiedad? Formas de prevenirlas 

El nivel de vida que llevamos en la sociedad actual donde cada vez queremos ser más competitivos y más productivos puede pasarnos factura no sólo a nivel físico, sino también psicológico. Ignorar cuál es nuestro límite y no escuchar las señales de alerta que nuestro cuerpo nos transmite nos puede llevar a sufrir problemas de angustia y ansiedad.

Practicar ejercicio de forma periódica: Esto hace que se tenga una mejor salud en general, con lo que puede tener un resultado preventivo. Conviene hacerlo de forma constante.

Recurrir a métodos de relajación: aprender este tipo de técnicas siempre nos van a ser de utilidad para afrontar cualquier cosa que pueda depararnos el futuro.

Respirar lenta y profundamente.

Psicoterapia y medicación: Gracias a la psicoterapia se detectan y tratan síntomas de ansiedad y en ocasiones será necesario prescribir algún tipo de antidepresivos o ansiolíticos.

-Tener unos hábitos de sueño  y alimentación adecuados.

-Llevar un ritmo de vida más calmado.

Fomentar y participar en la vida social. Aislarse en ciertos momentos nos viene bien a todos, pero si se convierte en una costumbre puede llegar a convertirse en algo perjudicial para nosotros.

relaciones sociales contra la angustia

La terapia cognitivo-conductual como método más efectivo

Sea como fuere, la mejor forma de vencer nuestras angustias es conocer cómo y por qué se manifiestan en nosotros, qué sensaciones nos provocan y qué las desencadenó.

Aquellas personas que sufren un trastorno de pánico perciben sensaciones de miedo e incluso terror y lo hace de forma súbita, sin ningún tipo de aviso. Esto puede provocar que muchas personas sientan una gran ansiedad por no saber cuándo se les puede presentar el siguiente ataque de pánico.

Cuando se produce el ataque, quien lo sufre puede pensar que está sufriendo un ataque al corazón, puesto que los síntomas son similares (dolor en el pecho, ahogo, palpitaciones, mareos, etc).

El trastorno de pánico suele ir ligado a otros problemas como por ejemplo la depresión y puede dar lugar a fobias, relacionando las situaciones o lugares donde se ha producido dicho ataque.  Por poner un ejemplo quizás un poco extremo, si vas por el campo y te encuentras con una serpiente que está a punto de atacarte, es posible que llegues a sentir fobia por ese animal.

La terapia cognitiva-conductual (una clase de psicoterapia) es quizás la metodología más efectiva para vencer este tipo de trastornos. Una de las técnicas que usan es la terapia de exposición, en la que se expone gradualmente al paciente a la situación que provoca la angustia y ansiedad, hasta que finalmente se insensibiliza a ella.

terapia cognitivo-conductual

También puede completarse esta terapia con medicamentos para hacerla más efectiva. Concretamente suelen recetarse benzodiacepinas y antidepresivos.

Cada día nos asaltan un montón de sentimientos que no sabemos identificar ni describir. El miedo, la angustia y la ansiedad muchas veces son la misma emoción pero con un nivel diferente.

El miedo es una emoción necesaria para la supervivencia. Desata en nuestro organismo una serie de reacciones físicas como la producción de adrenalina, que puede provocar la huída o la defensa ante la situación amenazante. Sin embargo, en algunas situaciones lo que se produce es una parálisis.

Angustia y ansiedad son dos emociones muy presentes en nosotros. El problema viene cuando es imposible de controlar, ya que se convierte en una patología. La ansiedad generalmente se origina en la infancia por padres con elevada ansiedad  que contagian a sus hijos, o también por exceso de protección o bien por ser muy exigentes, lo cual puede derivar en una falta de autoestima.

Desde el ámbito de la medicina, suele considerarse a la angustia como la forma agravada de la ansiedad, o mejor aún, un síntoma más de ella.

La ansiedad no es sencilla de tratar ni de superar. Pueden recurrirse a medicinas alternativas, como por ejemplo la acupuntura, tratarse con medicamentos, que aunque calmen nuestra sensación de angustia no la curan. Para esto sería necesario recurrir a terapias del comportamiento, con las cuales se da con el origen del problema, en este caso de lo que nos causa angustia y ansiedad, y se trata de erradicar.

Remedios naturales para la angustia y ansiedad 

Consejo
Antes de recurrir a ningún tipo de medicamento puedes probar con los siguientes remedios naturales para combatir la angustia
  • Una infusión de té de manzanilla o de valeriana puede calmar esos nervios acumulados.
  • Los zumos de frutas y de verduras aportan vitalidad y energía a nuestro organismo.
  • Evita cenas muy copiosas y huye del picante y de las especias antes de irte a dormir.
  • Como ya hemos comentado en este artículo, realizar ejercicio físico de forma regular es quizás el mayor antídoto contra la angustia, la ansiedad o la depresión.
  • Según algunos estudios, el aroma de Lavanda es un potente antiinflamatorio emocional. Prueba a llenar tu casa de este olor.
  • Darte un baño con agua caliente, aunque no demasiado, y permanecer ahí unos 15 minutos. Esto ayudará a que te relajes.
  • Escuchar música melódica o clásica rebaja los niveles de estrés.
  • Llevar unos buenos hábitos de sueño.
  • Evitar la cafeína y el alcohol.
  • Tomar flores de bach (también conocidas como remedios florales de Bach o esencias florales de Bach). Es un componente homeopático que puedes encontrar en cualquier herbolario y está elaborado a base de plantas y flores.

Si quieres saber más acerca de la angustia, te recomendamos visitar las siguientes secciones de nuestra web:

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La Angustia y la Ansiedad
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