A pesar de que es difícil la mayoría de las veces encontrar la causa de la angustia, podemos observar una serie de síntomas que se repiten y que son comunes en casi todas las personas que la padecen.

Esto nos ayuda a entender mejor qué está pasando y cómo podemos afrontarlo. La mayoría de los síntomas suelen ser leves, pero en ciertas ocasiones se pueden agravar y ser realmente perjudiciales para la salud.

síntomas de angustia

¿Cuándo se convierten los síntomas de la angustia en algo realmente grave?


Cuando interfiere en las acciones cotidianas y habituales del individuo, impidiendo ejercerlas con normalidad. También cuando interfiere gravemente en el sueño y en las relaciones sociales, impidiendo socializarse con el resto de personas tal y como se hacía meses anteriores.

También estaríamos ante un caso grave si la dificultad para respirar es prolongada en el tiempo y muy fuerte. En estos casos hay que acudir rápidamente a un especialista para que sea tratado cuanto antes.

Principales síntomas del trastorno por angustia


Dependiendo de la persona pueden surgir síntomas no descritos en este artículo, pero de carácter esporádico y poco conocidos. Los más comunes suelen ser:

Latidos acelerados: Cuando se sufre un ataque de pánico el corazón comienza a bombear rápidamente ya que el organismo cree va a ser atacado por alguna fuerza externa que puede hacerle daño. Los latidos se notarán fuertemente en el pecho pero comenzarán a disminuir a los pocos minutos.

Dolor en el pecho: Debido a la aceleración del corazón se puede sentir un fuerte dolor en el pecho, acompañado en muchas ocasiones por pinchazos. Esto suele alarmar bastante al sujeto, lo cual hace que se ponga más nervioso, entrando en un círculo vicioso del que cuesta salir.

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Preocupación excesiva: Sentimiento de alerta constante, ya sea por la salud, amigos, familia, integridad física, dinero… Cualquier ámbito puede ser un frente por el que preocuparse y estar nervioso.

Dificultad para concentrarse: Las personas que sufren ansiedad no logran concentrarse bien en las tareas cotidianas, les cuesta pensar durante un tiempo en algo concreto o que requiera de cierta habilidad mental. Esto puede afectar directamente al rendimiento físico, como por ejemplo hacer deporte, donde veremos mermadas nuestras cualidades.

Miedos irracionales y fobias: Cualquier tipo de miedo puede aparecer durante una fase de angustia. Nuestra mente piensa que hay un enemigo o amenaza desconocido, creando miedos y fobias sin ningún tipo de sentido. Se puede llegar a entrar en un estado paranoico grave.
Agorafobia: Muy relacionado con el punto anterior, la angustia puede llegar a provocar agorafobia, es decir, miedo a los espacios abiertos y públicos.

Mareo: Un síntoma muy común. Debido en gran parte a la dificultad para respirar y la aceleración de la frecuencia cardíaca, aunque en algunas ocasiones se puede presentar sin necesidad de que estén presentes esos otros síntomas.

Náuseas: El malestar general puede venir acompañado por náuseas y ganas de vomitar. De hecho, tener angustia en muchas ocasiones se suele utilizar para describir algo que nos repugna y causa ganas de vomitar. No es un síntoma muy común y no suele durar mucho tiempo.

Pérdida del control: Cuando se sufre un ataque de angustia agudo (o ataque de pánico) podemos llegar a perder el propio control de nosotros mismos, lo cual es verdaderamente peligroso.

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